Descarga el libro en PDF y déjate guiar
por una historia que entrelaza a un hombre, su tierra
y la familia que custodia su legado.
Entre 2011 y 2014, la Empresa Agrícola Luciano Sandrone afrontó otro importante proyecto de ampliación de la estructura de la bodega con la realización del ala orientada al sur del edificio de la empresa para albergar mejor los equipos y la maquinaria agrícola y dar un espacio racional a las instalaciones de vinificación y nuevos locales subterráneos, aún más funcionales, dedicados a la conservación de las añadas históricas.
“Este fue otro paso importante –recuerda Luciano con orgullo– finalizado por un lado a trabajar con mayor eficiencia durante la vinificación de las uvas y, por otro, a garantizar una conservación más eficaz de las añadas históricas de nuestros vinos. Económicamente se trató de otro compromiso importante, pero se realizó con convicción precisamente por las mayores certezas y los resultados concretos que la empresa podría obtener”.
En la primavera de 2014, durante el desarrollo del Giro de Italia de ciclismo, el 22 de mayo se corría la etapa contrarreloj entre Barbaresco y Barolo, con paso justo por delante de la bodega Sandrone. Aquella circunstancia fue la ocasión para reunir en la bodega a algunos amigos y celebrar juntos un deporte al que muchas personas de la casa Sandrone –empezando por Barbara y Luca– tenían especial cariño. Desde aquel día y aún ahora, delante de la bodega destaca una bicicleta estilizada en recuerdo de aquel evento y como evidencia de un modo sencillo, pero agradable de recorrer las colinas y los valles de esta tierra y recordar a todos que el ambiente que nos rodea debe ser respetado y protegido.
En junio de 2014, tras un proceso que duró algunos años, los “Paisajes vitivinícolas de Langa-Roero y Monferrato” eran incluidos en la lista de los Patrimonios de la Humanidad, convirtiéndose en el quincuagésimo sitio UNESCO italiano y el primero como paisaje cultural vitivinícola a nivel nacional.
El sitio identificó seis áreas principales, definidas “core zone” y consideradas más representativas de la cultura del vino local y de su influencia sobre el paisaje, ubicadas en las provincias de Alessandria, Asti y Cuneo y más precisamente tres en el territorio de las Langhe (La Langa del Barolo, el Castillo de Grinzane Cavour y Las colinas del Barbaresco), dos en el del Alto Monferrato (Nizza Monferrato y el Barbera y Canelli y el Asti Spumante) y una en el Bajo Monferrato (El Monferrato de los Infernòt). Incluso ahora, todas representan, cada una a su modo, la belleza sugestiva y el arraigo de la viticultura en el paisaje piamontés. En total son casi once mil hectáreas de viñedo de las cerca de 44 mil de toda la superficie regional. Todo alrededor se identificó una “zona tampón” con el fin de proteger el sitio y dar continuidad al paso entre los territorios: más de setenta mil hectáreas que involucraban a un centenar de municipios.
A distancia de tiempo del inicio del proyecto, pocos recuerdan las infinitas discusiones que involucraron a los municipios y a los ciudadanos particulares, los productores de vino, los restauradores y otros operadores. Alguien incluso temía el riesgo de quedar vinculado a normas de tutela capaces de impedir el desarrollo vitícola y económico de las zonas mismas. Nada más erróneo, vistos los resultados que en términos de valorización e identidad este reconocimiento trajo a la realidad piamontesa. El reconocimiento UNESCO generó dos efectos importantes:
Una actitud nueva que poco a poco ha favorecido una visión de conjunto del territorio y de su paisaje, en beneficio de la capacidad de proyectarse con confianza hacia el futuro y las nuevas generaciones.
La añada 2000 continuó con regularidad y, al final de los trabajos en el viñedo, una cosecha "de cine" llevó a la bodega uvas preciosas y capaces de generar vinos de gran satisfacción.
La añada 2000 continuó con regularidad y, al final de los trabajos en el viñedo, una cosecha "de cine" llevó a la bodega uvas preciosas y capaces de generar vinos de gran satisfacción.
El paso de 2002 a 2003 trajo un cambio radical de situación climática. De hecho, muchos investigadores hablaban de "cambio climático" ya desde la década anterior, pero la mayoría de los productores se dio cuenta solo ese año.
En 2004, con la presencia en la empresa de mayores espacios, incluidos también algunos almacenes climatizados y, por tanto, idóneos para la conservación de botellas de grandes añadas destinadas a ser consumidas en los años sucesivos.
Mientras tanto, en la última parte de 2004 se concluía el proceso de organización sectorial y de calificación del mundo vitivinícola del Roero.
Con los años que pasaban también el mundo del vino piamontés continuaba organizándose.
Entre 2011 y 2014, la Empresa Agrícola Luciano Sandrone afrontó otro importante proyecto de ampliación de la estructura de la bodega con la realización del ala orientada al sur del edificio de la empresa.
En 2017, el Barolo 2013 completaba su periodo obligatorio de maduración y afinamiento.
Descarga el libro en PDF y déjate guiar
por una historia que entrelaza a un hombre, su tierra
y la familia que custodia su legado.