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Capítulo 5
La implicación en la realidad de la Confcoltivatori de Alba y la participación en muchas iniciativas promovidas y realizadas por este sindicato agrícola fueron importantes en el primer tramo del recorrido empresarial de Luciano Sandrone. Su empresa daba sus primeros pasos y necesitaba puntos de referencia, indicaciones concretas de orientación y también un lugar físico donde compararse con otros productores que, como él, comenzaban a producir.
Muchas han sido las realidades empresariales con las que Luciano compartió su camino inicial. Hoy son empresas importantes como La Spinetta de Giorgio Rivetti, Malvirà de Roberto y Massimo Damonte, l’Azienda Agricola Pelissero de Giorgio Pelissero, l’Azienda Agricola Cigliuti de Renato Cigliuti y, además, Piero Gatti y Bartolo Mascarello.
Les unía el deseo de realizar actividades juntos, de crecer y desarrollar sus realidades en sintonía, considerando a los demás como colegas y no como competidores. Con gran espíritu de colaboración, este pequeño grupo de productores también buscó sinergias externas. Querían crecer globalmente para dar un futuro concreto a sus proyectos. Así, se acompañaron de técnicos y operadores que pudieran servir para el crecimiento de sus estructuras empresariales.
“Creo que la sinergia más útil y favorable a nuestras causas – subraya Luciano – fue la que tuvimos con el prof. Felice Cavallotto. Docente de temáticas vitivinícolas con especial referencia a la degustación de vinos en la Escuela Enológica de Alba, se había jubilado recientemente y con entusiasmo se puso a nuestra disposición para encontrarnos, para guiarnos en las degustaciones colectivas de muchos vinos, los nuestros y de otros productores, de aquí y de fuera. La disponibilidad y el acompañamiento del Prof. Cavallotto me llenaron personalmente de orgullo: el decano de los catadores del territorio aceptaba compararse con un grupo de jóvenes productores en sus primeras experiencias”.
“Catar juntos, – comenta también Renato Cigliuti – compararnos sobre el valor y la consistencia de tantos vinos fue para nosotros muy útil: por un lado nos abrió la mente y los horizontes haciéndonos comprender que en el mundo no existían solo nuestros vinos; por otro, nos ayudó a mejorar constantemente el nivel cualitativo de nuestros productos”.
El lugar de encuentro era en Alba, en Via Cavour, la que entonces como hoy se denomina en el argot <Contrà ‘d Tàne> (barrio del Tanaro) porque iba hacia el río que bañaba la ciudad capital de las Langhe. Era la sede de la Confcoltivatori y para este pequeño grupo de productores fue un gimnasio técnico y de comportamiento fundamental y, en cierto modo, la incubadora de sus proyectos de desarrollo.
Precisamente en aquellos años, conocieron también a otro protagonista de la escena vitivinícola de Alba, el enólogo Armando Cordero, a quien Luciano ya había conocido en los tiempos de su trabajo en la Marchesi di Barolo. Armando Cordero estaba destinado a convertirse en uno de los puntos de referencia de las bodegas productoras de Barbaresco y Barolo y ya en aquellos años revelaba su exquisita propensión a dialogar de buen grado con los protagonistas del sector, sobre todo con los productores. También Cordero fue determinante en el acompañamiento de estos jóvenes productores en su delicada fase de desarrollo.
Gracias a la colaboración mutua, poco a poco se abrieron paso y comenzaron a conocer a muchos restauradores, operadores de hostelería, personas dedicadas al servicio del vino en diversas zonas de Italia y del mundo.
Como hemos recordado anteriormente, el final de la década de los noventa del siglo XX coincidió con tres añadas vitivinícolas de espectacular valor y calidad: 1988, 1989 y 1990.
No sabemos si aquellos encuentros realizados en la Confcoltivatori y la sinergia que poco a poco se consolidaba entre estos pequeños productores fueron los precursores de lo que en las décadas sucesivas ocurriría en el mundo vitivinícola de las Langhe y el Roero.
Quizás fue su índole de “caminante solitario”, quizás fue su deseo de ponerse a prueba y compararse cada día con nuevos retos...
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