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por una historia que entrelaza a un hombre, su tierra
y la familia que custodia su legado.
Mientras tanto, en la última parte de 2004 se concluía el proceso de organización sectorial y de calificación del mundo vitivinícola del Roero. Tras una primera fase –entre los años setenta y ochenta– en la que las producciones del Roero, en particular las ligadas a las variedades Nebbiolo y Barbera, se habían conformado con la inclusión en las dos denominaciones territoriales (Nebbiolo d'Alba y Barbera d'Alba) que afectaban también a varias colinas a la derecha del Tanaro, en los años ochenta del siglo XX los productores de la Izquierda Tanaro empezaron a trabajar para obtener una denominación propia, sobre todo para los vinos derivados del Nebbiolo.
El primer resultado se materializó en 1985 con el reconocimiento de la Doc Roero para los vinos tintos a base de Nebbiolo (con un pequeño porcentaje de uvas Arneis para caracterizarlos mejor respecto al Nebbiolo d'Alba que tenía como base ampelográfica el Nebbiolo en pureza).
El vino blanco producido en las colinas del Roero a base de Arneis obtendría un reconocimiento análogo en 1989 como Roero Arneis Doc. Unos años más tarde (2004), tanto el Roero como el Roero Arneis serían reconocidos como Docg, completando así su proceso de calificación que se vería reforzado ulteriormente en 2017 con una nueva modificación del Reglamento que también oficializaría las Menciones Geográficas Adicionales.
“Personalmente –subraya Luciano– he compartido con entusiasmo este proceso de desarrollo cualitativo y de identidad del territorio del Roero. Para mí ha sido también la confirmación positiva de la elección que había hecho en los años noventa de medirme con otro Nebbiolo en otro territorio, a saber, el Nebbiolo d'Alba producido en la zona de Valmaggiore en el municipio de Vezza d'Alba”. A medida que pasaba el tiempo, los caracteres de la Empresa de Luciano se volvían más claros y definidos. Él mismo lo recordaba a menudo con satisfacción, subrayando las peculiaridades de una realidad productiva que con los años se habían consolidado cada vez más: “Por mi formación y conciencia intenté enseguida definir mi realidad productiva con caracteres precisos y bien estructurados. En primer lugar, creo desde siempre que una empresa agrícola debe producir sus propios vinos vinificando solo las uvas de sus propios viñedos, tanto en propiedad como en alquiler, y es lo que hemos hecho y estamos haciendo con rigor y continuidad. Además, preferí diseñar y producir un número exiguo de vinos, calibrado según nuestras capacidades técnicas, tecnológicas y operativas para garantizar a cada uno el compromiso profesional necesario para mantener constante el nivel de calidad y tipicidad: tres Barolo (Aleste que en origen era Cannubi Boschis, Le Vigne y Vite Talin), el Dolcetto d'Alba, la Barbera d'Alba y el Nebbiolo d'Alba Valmaggiore. Por tanto, nuestra gama ha permanecido circunscrita a seis vinos, todos tintos, aquellos para los que la Langa y, más en general, el Piamonte son desde siempre territorios de gran nombre y elección. Un número tan calibrado de vinos permite trabajar cada año sobre su identidad y personalidad, secundando su nivel cualitativo con una imagen cada vez más sólida y prestigiosa”.
La añada 2000 continuó con regularidad y, al final de los trabajos en el viñedo, una cosecha "de cine" llevó a la bodega uvas preciosas y capaces de generar vinos de gran satisfacción.
La añada 2000 continuó con regularidad y, al final de los trabajos en el viñedo, una cosecha "de cine" llevó a la bodega uvas preciosas y capaces de generar vinos de gran satisfacción.
El paso de 2002 a 2003 trajo un cambio radical de situación climática. De hecho, muchos investigadores hablaban de "cambio climático" ya desde la década anterior, pero la mayoría de los productores se dio cuenta solo ese año.
En 2004, con la presencia en la empresa de mayores espacios, incluidos también algunos almacenes climatizados y, por tanto, idóneos para la conservación de botellas de grandes añadas destinadas a ser consumidas en los años sucesivos.
Mientras tanto, en la última parte de 2004 se concluía el proceso de organización sectorial y de calificación del mundo vitivinícola del Roero.
Con los años que pasaban también el mundo del vino piamontés continuaba organizándose.
Entre 2011 y 2014, la Empresa Agrícola Luciano Sandrone afrontó otro importante proyecto de ampliación de la estructura de la bodega con la realización del ala orientada al sur del edificio de la empresa.
En 2017, el Barolo 2013 completaba su periodo obligatorio de maduración y afinamiento.
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