5.2 La ayuda de las grandes añadas

Como hemos recordado anteriormente, el final de la década de los noventa del siglo XX coincidió con tres añadas vitivinícolas de espectacular valor y calidad: **1988**, **1989** y **1990**. Los vinos de estas tres cosechas – el **Barolo** y el **Barbaresco** en particular – **fueron determinantes para la afirmación definitiva del territorio de las Langhe y el Roero** en los mercados nacionales e internacionales y en el imaginario colectivo de los consumidores de todo el mundo, acostumbrados desde siempre a pensar que el gran vino es aquel que sabe resistir al paso del tiempo.
Poco a poco, Luciano y los otros productores del grupo se dieron cuenta de que los tiempos estaban maduros para que el Barolo y el Barbaresco dieran el salto definitivo de identidad en el corazón y la mente de los consumidores del mundo que estaban **en busca de productos de calidad y de origen seguro**.
Por ello, en la ola del valor de aquellas tres añadas, empezaron a llegar a las colinas de las Langhe los consumidores extranjeros, ante todo los de lengua alemana, los más cercanos y también los más atentos y sensibles. Y después, poco a poco, todos los demás.
Pronto se dieron cuenta de que - respecto a los consumidores italianos, que aún no estaban preparados para comprender la grandeza de estos vinos, tal vez curiosos e inclinados a conocer, pero no siempre dispuestos a invertir en el vino el dinero necesario - **los consumidores extranjeros venían a la bodega con hambre de conocimiento**, deseosos de encontrarnos y de aprender cómo y dónde nacían el Barolo y el Barbaresco. Pasaban mucho tiempo en las diversas bodegas, se documentaban con atención, hacían muchas preguntas. En pocas palabras, querían saber, saber, saber. Y, después, se marchaban satisfechos con sus **coches cargados de botellas**. Y esto también porque en sus países los vinos tenían precios mucho más elevados de lo que costaban directamente del productor.
“Así,” – recuerda Luciano con cierta emoción – “pasamos muchos fines de semana en la bodega, ocupados en recibir a estos visitantes, en atender sus peticiones. Era un compromiso, a veces incluso pesado, pero valía la pena. Y, después, poco a poco llegaron los resultados, no solo económicos”.
Como escribió Roberto Spera, periodista y experto en gastronomía, amigo de Luciano, en su libro de 2010 titulado “Vini in Langa”, en aquellos años “el mundo de las Langhe cambiaba” y “el mundo de fuera venía a ver lo que estaba cambiando”.

5.1
El diálogo con el mercado - La Comparación

El diálogo con el mercado

Gracias a la colaboración mutua, poco a poco se abrieron paso e empezaron a encontrarse y conocer a muchos restauradores, operadores de hostelería, gente que se dedicaba al servicio del vino en varias zonas de Italia y del mundo.

5.3
De los “Pequeños productores piamonteses” a “Langa In” - La Comparación

De los “Pequeños productores piamonteses” a “Langa In”

No sabemos si aquellos encuentros realizados en la Confcoltivatori y la sinergia que poco a poco se consolidaba entre estos pequeños productores fueron los precursores de lo que en las décadas sucesivas ocurriría en el mundo vitivinícola de las Langhe y el Roero.

5.4
El caminante solitario - La Comparación

El caminante solitario

Quizás fue su índole de “caminante solitario”, quizás fue su deseo de ponerse a prueba y compararse cada día con nuevos retos...

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