2.5 El encuentro entre Luciano y Mariuccia

El encuentro con Mariuccia resultó ser pronto prometedor. Es cierto que sus caracteres eran muy diferentes, pero poco a poco se fueron integrando. Es más, para ambos este encuentro fue un auténtico enriquecimiento. Pronto comprendieron que eran mucho más numerosas las situaciones que los unían que las que los separaban.
Así, tras un par de años, concretamente el 20 de abril de 1969, se casaron. Ambos eran todavía muy jóvenes: Luciano tenía 23 años y Mariuccia aún menos. Pero ya tenían las ideas claras. Sabían que de la unión de dos caracteres tan distintos, pero fáciles de integrar, podía surgir una hermosa historia. Y así fue.
"Recién casados," —recuerda Luciano— "nos fuimos a vivir al corazón del pueblo de Barolo, en una casa propiedad de la familia Abbona situada a dos pasos del castillo señorial, precisamente donde ahora tiene su sede el Museo de los Sacacorchos. En esa casa —cuando había empezado a trabajar en la Marchesi di Barolo— había otra empresa vitivinícola también de la familia Abbona, pero la estaban cerrando poco a poco. Naturalmente, buscaba un alojamiento independiente de mi familia de origen y esa solución nos pareció la más adecuada para nuestras necesidades y posibilidades".
El año 1969 iba a resultar pródigo en novedades positivas, y así en septiembre de ese año también Mariuccia empezaba a trabajar en la Marchesi di Barolo. Poder contar con dos sueldos les daba tranquilidad también de cara a los posibles desarrollos futuros. Y además los dos estaban hechos para el trabajo, y esta situación acabó por consolidar aún más su unión.
Pero la novedad más importante estaba aún por llegar y se concretó año y medio después de su matrimonio. El 3 de octubre de 1970 nacía Barbara, su hija. En ese momento se sentían aún más comprometidos a trabajar y a hacerlo bien. Ya no eran solo ellos dos compartiendo la vida. Se había sumado esa hija a quien querían reservar un futuro de grandes promesas.

Mientras tanto, el vino Barolo había vuelto a crecer. El reconocimiento de la DOC había establecido puntos fijos que antes no existían o eran solo fruto del acuerdo entre privados. El Decreto del 23 de abril de 1966 traía consigo un Reglamento de producción en el que se sintetizaban las principales reglas para producir Barolo: la zona de producción, la variedad de uva, la cantidad de uva que se podía producir por hectárea, el rendimiento de la uva en vino, la duración de la maduración y luego los caracteres físico-químico-organolépticos que debían encontrarse en el producto listo para el consumo. Todas reglas que en el anterior reconocimiento como Vino Típico de los años treinta no aparecían sino de forma vaga: aquel decreto definía únicamente la zona de origen de las uvas y la variedad de uva, entonces también el Nebbiolo. Pero no dictaba normas adicionales, lo que dejaba a los distintos productores amplia libertad de interpretación. La ley de los años veinte que instituía los Vinos Típicos había previsto la posibilidad de que los productores de cada "Vino Típico" pudieran constituir un Consorcio de Defensa del Vino Típico de Calidad y que a este correspondiera la tarea de detallar mejor las reglas de la producción. Para distinguir el vino producido por las empresas adheridas a dicho Consorcio de la generalidad de la producción, el organismo consorcial podía idear y conceder en uso a los productores asociados un sello de calidad que añadir en las botellas individuales.
Por lo que respecta al Barolo, la experiencia acumulada en su Consorcio (constituido en sinergia con el Barbaresco en 1934) había confluido en el nuevo reglamento de producción. La Denominación de origen había despertado el interés en torno al Barolo y su mundo, un camino de vitalidad que no se interrumpiría ya.

2.1
De la Giacomo Borgogno a la Marchesi di Barolo - La juventud

De la Giacomo Borgogno a la Marchesi di Barolo

En la bodega Borgogno —continúa Luciano— me encontraba realmente bien y también por eso nunca sentí la tentación de volver a casa a hacer el oficio de mi padre.

2.2
Cambiar para mejorar y crecer - La juventud

Cambiar para mejorar y crecer

Al recordar aquellos años, Luciano experimenta algo parecido al orgullo: "Durante el servicio militar decidí dejar la bodega Borgogno y pasarme a la Marchesi di Barolo.

2.3
Los años sesenta y las denominaciones de origen - La juventud

Los años sesenta y las denominaciones de origen

Mientras tanto, en 1966, concretamente el 23 de abril, se promulgó el decreto del presidente de la República Giuseppe Saragat que reconocía la Doc al Barolo.

2.4
La otra mitad del cielo - La juventud

La otra mitad del cielo

Mientras tanto había sucedido algo inesperado. De repente los ojos de Luciano se abren y dejan entrever nuevas emociones.

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y la familia que custodia su legado.

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