6.2 El encanto infinito de Valmaggiore

La historia de Valmaggiore, la colina con forma de anfiteatro que ocupa una de las zonas más al suroeste del pueblo de Vezza d'Alba, en el Roero, está salpicada de múltiples referencias que atestiguan el fuerte vínculo entre esta porción de territorio (hoy clasificada como Mención Geográfica Adicional) y el cultivo de la vid, en particular del Nebbiolo.
La información histórica se hace más densa en la primera mitad del siglo XX, cuando las principales bodegas del territorio (en particular la Bodega Enrico Serafino de Canale), al comprar las uvas de Nebbiolo, fijaban los precios en cascada, teniendo como referencia de nivel máximo precisamente la cotización de las producidas en Valmaggiore. Por ello, los Nebbiolos de Valmaggiore ya eran entonces un punto de referencia esencial para toda la producción vitivinícola del Roero, con especial atención a las uvas y los vinos a base de Nebbiolo.
A Enrico Serafino se sumaron con el tiempo otras realidades productivas, a menudo no de la zona, pero que operaban en el contexto de Alba, empezando por la Bodega Prunotto de Alba que en 1961, gracias a las geniales intuiciones de su entonces propietario, el enólogo Beppe Colla, fue la primera en incluir en la etiqueta la mención "Cru Valmaggiore" siguiendo el ejemplo iluminador de los productores de Borgoña. También Bruno Giacosa en Neive siguió ese ejemplo y dedicó especial atención a las uvas Nebbiolo de esa pequeña franja de tierra situada cerca del Santuario de Madonna dei Boschi de Vezza d'Alba.
"Era 1994 –recuerda con orgullo Luciano– cuando yo también empecé a pensar con interés en el Nebbiolo producido en Valmaggiore de Vezza d'Alba. Llevaba un tiempo estudiando la situación, pero no me atrevía a pasar de los sueños a los hechos. Cruzar, aunque fuera solo con el pensamiento, el curso del Tanaro me parecía un poco como traicionar las preciosas colinas de Langa que inspiraban el Barolo, colinas que habían sido tan generosas conmigo. Finalmente, el sueño se concretó en 1994. Y lo que más satisfacción me dio fue constatar que la idea de Valmaggiore no era solo mía. También mi hermano Luca, que había trabajado en el Roero durante algunos años, había tenido la misma intuición. Y, al igual que yo, a él también le costaba manifestarla. Después, dejamos de lado las vacilaciones y, sobre todo, nos convencimos de que complementar el Barolo y los vinos con denominación de origen de nuestro territorio (Dolcetto d'Alba y Barbera d'Alba) con el Nebbiolo d'Alba podía ser un gran proyecto".
Luciano y Luca Sandrone se convencieron así de que había que producir y proponer al mercado no un vino cualquiera, sino un gran Nebbiolo d'Alba. Y para ello, hacía falta un viñedo de gran vocación y prestigio.
Así, Luciano recordó que –cuando trabajaba en Giacomo Borgogno– el Cav. Cesare Borgogno había seleccionado a algunos viticultores en Valmaggiore y les había comprado uvas Nebbiolo durante una serie de vendimias y, en algunas ocasiones, también pequeñas partidas de vino. El Cav. Borgogno creía de tal manera en esta pequeña zona de producción del Nebbiolo d'Alba que -en términos de calidad y prestigio- solía compararla con la larga colina de los Cannubi en Barolo.
De este modo, Luciano empezó a hurgar en su memoria para localizar los nombres de aquellos viticultores con los que había estado en contacto muchos años antes. Sabía que no era fácil localizarlos, pero había que intentarlo. Poco a poco, algo más claro empezó a volver a su mente y llegó el momento de la compra del primer viñedo. Sobra decir que esa primera compra se realizó a un tal Sr. Battaglino (en esa zona el apellido "Battaglino" es muy frecuente, al igual que "Cerrato"), quien vendió a Luciano un hermoso viñedo con exposición suroeste, el mismo donde todavía se encuentra el ciabot (cobertizo para herramientas) entre las hileras.
La noticia de aquel primer viñedo de Nebbiolo comprado por Sandrone en Valmaggiore no tardó en difundirse y así, poco a poco, se presentaron otros viticultores, sobre todo personas mayores que no tenían futuro en el trabajo de sus viñas. Todos estaban dispuestos a ceder su pedazo de tierra, especialmente si el comprador era ese joven productor de Barolo llamado Luciano Sandrone.
Por lo general, eran pequeñas parcelas de tierra, lo que obligó a Luciano a realizar muchas compras para reunir un viñedo de dimensiones adecuadas a sus necesidades. Para cerrar la operación, formalizar la compra de las diversas parcelas y reunir una superficie decente, hubo que realizar más de 20 escrituras ante el notario Ghiberti de Alba.
En poco tiempo, sin embargo, se obtuvo un resultado inesperado: se reunió una superficie importante para esa zona, unas 2 hectáreas de viñedo, una extensión que con el tiempo se incrementaría aún más hasta rozar las 3 hectáreas actuales.
A medida que compraban, Luciano y Luca empezaban a cultivar las viñas en las condiciones en que se encontraban, interviniendo quizás aquí y allá para tapar los huecos más evidentes, pero sin exponerse demasiado desde el punto de vista económico.
"En un momento dado, sin embargo, –la precisión de Luciano es necesaria– nos dimos cuenta de que una tierra tan preciada y rica desde el punto de vista de su vocación merecería una adecuación apropiada, por lo que decidimos intervenir en la plantación. Así, realizamos una reestructuración radical, tratando de optimizar la distribución de las plantas también en relación con la pendiente, que en ciertos tramos era muy acentuada, casi prohibitiva. Trabajamos también para racionalizar el movimiento dentro del viñedo mediante la creación de un camino central y de varias cabeceras paralelas al desarrollo de la colina para favorecer el traslado adecuado –con un sistema de tracción por poleas– de las uvas durante la vendimia. Quedaba el problema de los tratamientos fitosanitarios y –tras pruebas y más pruebas– lo resolvimos confiando la gestión de la operación a un servicio de helicópteros. Y eso nos quitó todos los problemas".
Desde el punto de vista productivo, la primera vendimia fue la de 1994, cuando se produjeron apenas 3.000 botellas, vestidas inmediatamente con la etiqueta que todavía se utiliza. Especialmente interesante fue la labor de mediación gráfica: tomando como punto de partida la etiqueta del Barolo, se reelaboraron sus contenidos utilizando, sobre el fondo blanco, el tradicional "rectángulo" de Sandrone en color verde oscuro.
La compra del viñedo en Valmaggiore fue, por tanto, otro hito importante en la trayectoria productiva de Luciano Sandrone. Él sabía que esa larga colina siempre había tenido un significado importante para el sector vitivinícola de la margen izquierda del Tanaro. Haberse convertido en uno de sus propietarios y uno de sus intérpretes le llenaba de orgullo. Se reconocía en aquel lugar casi mágico. Le fascinaba ante todo esa impecable exposición de cara al sol y la ubicación muy exigente dictada por la pendiente de la ladera de la colina. Y, además, al principio de la colina de Valmaggiore, estaba y está el Santuario de la Madonna dei Boschi, en cuyas criptas se encuentran las tumbas de muchos miembros de la familia de los Condes Roero, una dinastía que dio a este territorio no solo el nombre, sino también una identidad especial.
Con el tiempo, Luciano se sintió aún más orgulloso de esta elección. Se dio cuenta de que con esa compra había contribuido a devolver la dignidad y el valor a un sitio que se estaba volviendo preciado a los ojos de muchos productores, pero que entre los años setenta del siglo XX y los primeros años de la década de 2000 había corrido el riesgo de ser una tierra cualquiera.
Y sin embargo, todavía hoy, al recorrer sus viñedos, al caminar por sus hileras, se percibe una sensación de majestuosidad y de encanto que es difícil encontrar en otros lugares. A dar una sensación tan especial contribuye, por un lado, su gran vocación para la viña, pero por otro también la belleza del paisaje y la historia que esta porción de territorio ha sabido sedimentar.

6.1
Arcigola se convierte en Slow Food - La Madurez

Arcigola se convierte en Slow Food

Entre finales de los años ochenta y principios de los noventa, se consolidó en el mundo del vino una nueva realidad asociativa destinada a influir en el desarrollo posterior del mundo enogastronómico.

6.3
La nueva bodega en Barolo - La Madurez

La nueva bodega
en Barolo

El crecimiento gradual de los viñedos cultivados con Nebbiolo y con las otras dos variedades autóctonas más difundidas (Dolcetto y Barbera) estaba generando también un incremento del vino y de las botellas producidas.

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