10.4 La montaña, una verdadera pasión

Pasemos al tema «deporte». No se puede decir que Luciano tuviera preferencias particulares. No era aficionado a ningún equipo, pero –si se daba el caso– veía con gusto en televisión una partida de fútbol o, mejor aún, las etapas del Giro de Italia, sobre todo las comentadas por Beppe Conti, querido amigo de la familia. Además, era muy aficionado a su hermano Luca, ciclista amateur, pero de gran nivel. Y no olvidemos el pallone elastico, el deporte de territorio del que era apasionado.
“Mi marido nunca fue un deportista practicante. –observa Mariuccia–. En sus tiempos, no había forma de hacer deporte. Se trabajaba y punto. Tenía sin embargo una atención especial por la Fórmula Uno. Cuando empezaba la temporada, pasaba con gusto los domingos en el salón viendo el Gran Premio por televisión. Incluso, le habría gustado volar a Singapur para asistir en directo al Gran Premio nocturno. Pero ya se sabe, en una empresa siempre había algo que hacer”.
Más bien, era un gran apasionado de la montaña. Cuando era joven y los compromisos laborales eran menores, con el otro hermano, Bruno, y su primo Gianfranco, les gustaba partir con mochila y piolet y escalar el Monviso, de manera particular. Cuántas satisfacciones por aquellas bellas caminatas por los senderos de montaña y luego descubrir trayectos nuevos, admirar panoramas impresionantes, respirar el aire fresco y la libertad. Naturalmente, todo y siempre en relación con sus capacidades. También en esto, no le gustaba excederse. Cuando estaba en la montaña, dedicaba también un poco de tiempo a la pesca, pero no la deportiva, sino la de pasatiempo, siempre en compañía de Bruno, Gianfranco, Roberto Vezza y Andrea, su brazo derecho en la bodega.
“Entre montaña y mar como lugar de relax –precisa Mariuccia– no tenía dudas. Prefería de gran larga la montaña. Por otro lado, ¿qué se puede esperar de una persona que tenía abuelos de Dronero, una pequeña ciudad a la entrada del Valle Maira, en la provincia de Cuneo? La montaña era realmente su hábitat predilecto. Y era también la dimensión donde todos los años, el 15 de agosto, iba al Concierto de Ferragosto, donde la música clásica de la orquesta Bruni de Cuneo regalaba entre las montañas de Cuneo una bella ocasión de cultura y de ocio. Y Luciano nunca quiso renunciar a ello”.
La música clásica y la lírica eran los dos géneros que le apasionaban. El cantante favorito era Luciano Pavarotti. No se perdía ni un concierto, sobre todo cuando se transmitían en televisión. Pero también amaba asistir a la Arena de Verona. Hablando de Pavarotti, solía decir: “Cuando empieza a cantar, siento un escalofrío que me recorre de pies a cabeza. ¡Una emoción única!”. Quién sabe si también dependía del hecho de que tenían el mismo nombre de pila…
En su vida, Luciano nunca tuvo tantas amistades. Incluso de pequeño, se había vinculado con pocos compañeros de su edad. En Barolo tenía dos amigos de la infancia, los hermanos Moscone (Giancarlo e Mario) que con la llegada de la juventud se habían trasladado a Turín. Con ellos Luciano iba a pastorear los pocos animales que había en el establo, sobre todo las cabras. Juntos iban siempre al mismo lugar y, en la estación más húmeda, se divertían haciendo hogazas con el barro.
“Me contaba Luciano –es Mariuccia quien habla– que se dejaban envolver tanto por ese divertimento que, en un momento dado, las cabras se aburrían y regresaban a casa solas. Ironía del destino: esos dos hermanos, trasladados a Turín, fueron a trabajar a una panadería con pastelería y las hogazas las hicieron de verdad, pero con la masa del pan”.
En Turín, Mario Moscone había hecho fortuna y se había comprado la tienda-laboratorio donde trabajaba. Todavía hoy la familia Moscone es propietaria de la Pastelería Racca en Via Onorato Vigliani. Con esa familia –en particular con Mario– Luciano siempre mantuvo una excelente relación. Se hablaban de vez en cuando, mantenían largas conversaciones y recordaban los tiempos pasados.

10.1
Reservado sí, pero no gruñón - los recuerdos de Mariuccia

Reservado sí, pero no gruñón

De joven, Luciano era muy reservado, tal vez incluso un poco tímido, y esto lo hacía parecer esquivo. Era una actitud que desorientaba y daba la sensación de que era una persona difícil de involucrar.

10.2
Hacer el vino como a él le gustaba - los recuerdos de Mariuccia

Hacer el vino como a él le gustaba

La vid y el viñedo tenían un lugar de privilegio en el corazón de Luciano. Y esto desde que era joven.

10.3
Luciano era un buen gourmet - los recuerdos de Mariuccia

Luciano era un buen gourmet

A la mesa tenía una gran pasión por la cocina de Langa, pero sin exageraciones.

10.5
Muchos momentos memorables - los recuerdos de Mariuccia

Muchos momentos memorables

La vida de Luciano estuvo salpicada de muchos momentos agradables, muchas ocasiones que lo emocionaron.

10.6
En el poco tiempo libre - los recuerdos de Mariuccia

En el poco tiempo libre

En casa, Luciano era "alérgico e intolerante" a las tareas domésticas. Amaba la acogida, el calor de la mesa, le gustaba celebrar las festividades, estar con sus seres queridos, todos juntos.

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